De inmediato, todos se mueven y en menos de diez minutos, la jefa del piso de obstetricia, está colocado el gel para poder realizarme la ecografía. La angustia me invade y sé que por como Alessandro toma mi mano, él está igual de ansioso.
— Bien, señores Delacroix, vamos a ver cómo está todo dentro. ¿Están listos? — pregunta la doctora y ambos asentimiento sin poder decir una palabra.
La mujer, comienza a mover el aparato mientras mira la pantalla atentamente. Su silencio, me da malas noticias