Momento de la salida.
Aunque quisiera decir que aceptaron dejarme sola e irme a mi casa, debo decir que ni siquiera se volvió a hablar de ello. Ya que, la señora Gabriela Delacroix, había estado hablándome de todos los planes que tenía para nosotras y me mostró, toda la ropa que iba a pedir para su nieto o nieta.
Ropa que, sin duda, necesitaría más de diez niños para poder colocarle tanta ropa sin que deje de quedarle una sin estrenar.
La mujer de conjunto de ropa a la moda e impecable, sonreía