La respuesta del señor Bill, cayó como un balde de agua fría. Si tener el hijo de mi jefe, había sido bastante impresionante, ahora, lo era doblemente al escuchar la propuesta de vivir con él. Sin duda, era algo que no esperaba vivir y menos, con mi jefe. Especialmente, con él.
— No — dijimos al unísono.
Nuestra respuesta, causa que el señor Bill sonría mientras nos mira a cada uno.
— Vaya que saben cómo ponerse de acuerdo. — comenta el señor Bill sonriente.
— El punto aquí es, que no es buen