Las cosas claramente no estaban saliendo bien y la noche que pudo haber sido especial, podría ser la más dura de Kim. Ella, quien vio a Alessandro cerrar sus ojos, se levantó y de inmediato, revisó a su hijo, mientras Lucía corría hacia ellos.
— Pide una ambulancia. — ordena Kim.
Lucía de inmediato, toma su teléfono, mientras Kim agarra a su hijo en brazos y corre hacia Gabriela, quien apenas sale del restaurante.
— ¿Qué ha pasado?
— Mantén seguro a Asher. Yo me encargo de Alessandro. — dice Ki