Una semana después
La tristeza que inundaba la casa, había sido disfrazada de los balbuceos de Asher y Gabriela encargándose de él completamente. Al parecer, mi bebé era la única persona que le ayudara a soportar la soledad y por ello, Asher dormía con su abuela.
Sabía que no era muy bueno, pero, las veces que la encontraba sola, la veía llorando o se encerraba sin deseos de abrirle a alguien a menos que escuche a Asher balbucear o llorar. Ya no le agradaba ir de compras, ni es la mujer demasi