Sabía lo que estaba haciendo. Pero, no podía ayudarlo. Ya era momento de retomar nuestras vidas y eso no lo haría siendo una ama de casa a tiempo completo. Moriría estando encerrada, cuando me acostumbre a estar trabajando. Simplemente, no puedo.
— Kim, quiero que comprendas que yo te admiro.
— Eso no es suficiente — le digo de inmediato.
— También te admira: mi madre, Asher y Lucía. Eso es bastante, ¿no crees?
— No voy a estar encerrada aquí, Alessandro. Antes de embarazarme, tenía una vida qu