Todos caminamos hacia la sala, mientras nos alejamos del drama de Lucía, quien se queja de todos los momentos únicos que vivió con los señores Delacroix, para que la ignoren.
Yo, quien me encuentro agotada, caminó hacia unos muebles negros que me ayudan a descansar las piernas, pero no los brazos del pequeño bebé fastidiado que tengo en mis brazos.
— Perdonen que me siente, pero caminar con este pequeño, agota. — comento mientras todos se sientan a mi lado.
— Es de esperarse. está en muy buen p