Dos horas antes
Kim lloraba abrazando a su hijo, mientras conducían a gran velocidad. Lo único que a ella le aliviaba, era que no había más detonaciones de disparos que pudieran alterar a ella y su pequeño bebé que se quejaba en sus brazos.
Los autos, se movían rápidamente, camino a una parte específica de París, donde no hay cámaras de seguridad, allí, se detuvieron, haciendo que Kim temiera por su vida al pensar que los habían descubierto y encontrado.
De inmediato, abren las puertas del cami