Dos semanas de supuesta "distancia profesional" fueron una tortura.
En cada reunión del Proyecto Aether, sentía la mirada ardiente de Noah sobre mi piel. Él se sentaba en la cabecera de la mesa, con su perfecta máscara de CEO, pero no dejaba de observarme ni un segundo.
El proyecto avanzaba bien. El único problema era Kelly, la Directora de Marketing, que claramente consideraba a Noah su territorio personal.
—Noah, aquí tienes las proyecciones que pediste —ronroneó Kelly al terminar la reunión