7:30 p.m. Un vuelo en primera clase cancelado. Qué estupidez.
—¿Señor, desea algo de tomar? —pregunta mi seguridad.
—Agua, está bien.—
Apoyo la cabeza contra el metal frío del asiento, observando sin interés el panorama. Pero entonces la veo.
Es hermosa.
Cabello negro, abundante, con ondas suaves. No es ni muy alta ni muy baja, diría que mide alrededor de 1.70. Su cuerpo es esbelto, con curvas sutiles, elegantes. Su piel... morena, pero no del todo oscura. Es como café con leche, como dulce de