Capítulo 52

El estruendo de la puerta del coche cerrándose y alejándose me hizo entender lo que estaba sucediendo.

El shock me golpeó con fuerza.

Entonces... ella ya no estaba frente a mí. Se había ido.

Las luces del coche aún brillaban a lo lejos, llevándose al amor de mi vida.

Sentí la mano de Liliana en mi espalda, pero mi cabeza aún procesaba aquellas palabras: "Nunca debimos conocernos."

La voz de Dayanara me sacó de mi parálisis.

—Leo, ¿qué haces aquí? Vamos, tienes que terminar el evento.

Pasé una m
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