Observo mi reloj y por suerte voy con tiempo. Mi comida con Gianluca se alargó gracias a que se me antojo una natilla y no tuve más remedio que comerla.
Salgo del ascensor y como siempre mi amigo y yo nos separamos para nuestros respectivos lugares. Ajusto mi bolso a mi hombro y casi derrapo cuando veo a mi jefe junto a mi escritorio, sosteniendo en su mano la ecografía de nuestro bebé, intento ocultarme, pero tal parece que sintió mi mirada sobre él, dado que voltea y cuando nuestras miradas s