Reyyan
Los siguientes días conviviendo con Alexandros han sido realmente memorables, ya que ha cambiado demasiado conmigo y todas las tardes llega temprano a casa, ya sea para ver una película juntos, salir por un helado o cumplir alguno de mis antojos y por qué no, muchas veces solo para colarse entre mis piernas.
Algunas veces lo observo, preguntándome en qué habría pasado si su tío y Marcello no hubiesen elegido por nosotros y ese día ninguno de los dos hubiese tomado, y aunque en un princip