Cuando la puerta se cierra me hundo en la tina y maldigo a Gianluca al imaginar todo lo que piensa hacer conmigo. Sin más remedio salgo de la tina y después de enjuagarme el jabón que aún permanece en mi cuerpo, enredo una toalla y salgo del baño ante la atenta mirada de halcón de mi amigo.
—¡Sal de aquí! No me pienso vestir en frente de ti.
—Muéstrame tu vestido y me voy.
—¿Para qué?
—Es obvio que para elegir la ropa interior que combine con ese vestido.
—No lo haré. No es que desee impres