—¿De qué estás hablando? ¿Te estás volviendo loco?— Ariadne señaló la puerta principal, —Mira será mejor que te vayas.
—Es totalmente inevitable que trate de ocultar mis sentimientos. Es como tratar de tapar el sol con un dedo.
—¡Eres el marido de mi hermana!— Ella le gritó, demostrando en su tono de voz su evidente molestia, —¡Fuera de la casa Rodrigo!
—¿Me vas a correr de la casa? Mira que llevas un hijo que es...
—No hace falta que repitas lo que ambos sabemos. No olvides que por culpa de un