Ariadne no le parecía gracioso el comentario de Yesenia. La muerte de Ignacio Longwoth no le había afectado en lo absoluto, sino que le estaba trayendo un gran alivio y una sensación de paz.
—Sabes que ese señor nunca fue mi padre.
—Claro que sí lo era. Llevas su sangre y eso es algo que no se va a borrar de una manera así tan sencilla.— Dijo Yesenia regresando y mirándola de manera rencorosa.
—Una cosa es que me haya engendrado y una cosa totalmente diferente que me haya criado.— Habló Ar