—No la he visto ni siquiera se ha aparecido por acá.— Contestó Rodrigo un poquito confundido.
—La tengo que encontrar. Ella tiene muchas cosas que aclararme.
Justo en el momento en que ella iba a comenzar a caminar. Rodrigo la tomó por uno de sus brazos y la detuvo, provocando un suspiro de impaciencia en ella.
—¿Qué quieres? No tengo tiempo para quedarme acá hablando.
—No es el momento para que te pongas a buscar respuestas.— Le dijo él, soltando su brazo, —¿Puedes esperar que al menos se a