Capítulo 152.
El tiempo pareció congelarse en la concurrida avenida de Nueva York.
Los frenos del auto negro seguían chillando, y los gritos de terror de las personas que caminaban por la acera llenaron el ambiente.
Dante se giró de golpe. Todo el odio y el rencor que sentía por Charlotte desaparecieron en una fracción de segundo, reemplazados por el pánico.
Allí estaba Charlotte, tirada boca abajo a mitad de la calle, completamente inmóvil.
—¡No! —rugió Dante con una voz desgarradora que le rasgó la gargant