Capítulo 135.
Al día siguiente, la luz de la mañana entraba en la exclusiva suite del hotel de Dante en Nueva York, pero el ambiente adentro era completamente oscuro y pesado.
—¿Qué estás diciendo, Cristian? —preguntó Dante. Su voz sonó ronca, cargada de una mezcla de incredulidad y peligro.
Cristian tragó grueso. Llevaba horas sin dormir, revisando cada archivo encriptado.
Abrió su maletín negro sobre la mesa de cristal y sacó una nueva carpeta, mucho más gruesa y pesada que la de días anteriores.
—Te estoy