Narrado por Ian
El día del alta de Zoe no fue la celebración triunfal que imaginé. Fue un recordatorio agridulce de que, aunque habíamos ganado la batalla por su vida, la guerra por nuestra familia aún tenía frentes abiertos.
Ayudé a Zoe a subir al coche con una lentitud casi ceremonial. Se veía pálida y sus movimientos eran cautelosos, protegiendo la herida que Isabella dejó al salir al mundo. El trayecto a casa fue silencioso. No era un silencio tenso, sino uno cargado de la ausencia de ese ll