CAPÍTULO VEINTIDÓS
POV DE MATTEO
Los observé desde atrás, viendo cómo Giorgio la sostenía, como si temiera que pudiera caerse si la soltaba. Vi cómo ella se aferraba a él y la manera en que lo miraba. Fue precisamente la forma en que lo miró entonces lo que me hizo comprender que algo había cambiado.
Por supuesto, enfrentarse cara a cara con un lobo tan feroz como el que Giorgio acababa de salvarla de asustaría a cualquiera, incluso a un hombre lobo. Aquel animal era un depredador y, aunque fue