34. Capítulo: "Malas Intenciones"
—¡Quiero la maldita propiedad! No me interesa quién quiera interferir con mis planes, enviaré a la mierda todo —gritó Lorena hablando por el teléfono.
Max, que apenas llegaba del trabajo se ubicó en el sofá y apretó los párpados al escuchar otra vez a la mujer discutiendo con quién sabe qué o el motivo.
Pero de todos modos odiaba esa gritería histérica. Cada vez estaba peor.
—¿Qué maldad estás llevando a cabo ahora?
—¿Qué? A veces me confundes demasiado Max, pienso que no estás de mi lado,