Mundo ficciónIniciar sesiónJames
Levanto la mirada cuando Leonore abre la puerta luego de pedir permiso. Deja un par de folios sobre mi escritorio, sonríe y les habla a mis hijos con voz chillona antes de salir sin dejar de mirarlos con una sonrisa. Arrugo mi nariz por lo desagradable que siempre me ha resultado que hagan eso. Ni siquiera Miranda con su desesperante personalidad les habla a los niños de esa manera tan desquiciante.







