CAPÍTULO 21: La duda que encadena.
La noche en el hospital era densa, pesada. Thomas regresó a la habitación con los pasos arrastrándose, la cabeza gacha, las manos vacías. Había caminado por los pasillos durante una hora, tratando de calmar la tormenta que le ardía en el pecho. No lo había logrado. La foto seguía allí, grabada en su retina. Las manos de Lenna entrelazadas con las de ese hombre. Su sonrisa. Su paz.
Anika estaba recostada en la cama, con la mirada fija en el techo, fingiendo indiferencia. Cuando él entró, no se m