Capítulo 892
Mariana se detuvo un momento. Cuando las puertas del ascensor se abrieron, se quedó mirando a Walter por un buen rato.

Su "gracias" le sonó tan extraño.

Era raro; debería aceptar esa extrañeza, pero, de alguna manera, no quería que Walter fuera tan cortés con ella.

Mariana caminó adelante, mientras Walter la seguía en silencio.

Ella le preguntó: —¿Con tu mano así, aún puedes conducir?

Él levantó la mano y, casi por instinto, respondió: —Sí, no es nada grave.

Mariana entrecerró los ojos. ¿No era
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