—Señorita López, ¿me podría dar su número de teléfono?
—Señorita López, ¿aún no tiene novio, verdad? ¿Podría considerarme a mí?
Jimena se fijó enseguida en Mariana entre la multitud.
A pesar de estar separadas por la gente, sus miradas se cruzaron instantáneamente como un rayo. Mariana captó la burla y el orgullo en los ojos de Jimena, como si la estuviera desafiando.
Nerea, que siempre daba tanta importancia a la apariencia, seguramente estaría satisfecha con la acción de los López esa vez.
Jim