Cuando volvió, se quitó el maquillaje por el camino.
Pero que la reconocieran tan tarde también la sorprendió a Mariana.
—Tú eres la mujer a la que Walter abandonó jajajaja... —de repente el hombre soltó una carcajada.
Sus palabras hicieron que el rostro de Mariana se ensombreciera.
Él dijo: —Te abandonó Walter.
—¿Y cómo sabes que fue Walter quien me dejó y no al revés? —Mariana respondió con una risa amarga.
El hombre la miró con suficiencia. —Las mujeres son como accesorios. ¿En serio crees qu