La camarera les recordó: —Lo siento, señorita López, este bolso ya ha sido comprado por la señorita Chávez. De momento, solo tenemos este.
Jimena frunció el ceño al escucharlo.
¿Cómo?
Mariana esbozó una leve sonrisa, encontrándolo incluso divertido.
Vestidos, bolsos, hombres...
Sus malditas preferencias.
—Lo siento, pero este bolso es mío —Mariana sonrió suavemente.
Jimena frunció el ceño, viendo un toque de fanfarronería en los ojos de Mariana.
No pudo evitar abrazar con fuerza el brazo de Walt