—¿Para qué? —preguntó Walter.
—Solo escuché que es muy raro, quiero coleccionarlo. ¿Y si alguna vez sirve de algo? Como la última vez con la flor de nieve... —al decir esto, Jimena suspiró profundamente.
¡Ella recordaría por el resto de su vida la caída que se dio plantando la flor de nieve!
Mariana la había hecho quedar en ridículo.
—Todavía le tengo uso, no puedo dártelo —Walter rechazó directamente.
Jimena se molestó. —¿No dijiste que ya no se lo ibas a dar a Luis? ¿Por qué no puedes dármelo