—¿Te sorprende? —preguntó él.
Mariana se recuperó rápidamente.
En realidad, no era tan inesperado.
Siempre había sospechado que la persona fumando frente a la puerta del baño era Walter, aunque solo que no quería creer que fuera tan casual.
—¿De verdad fuiste a encontrarte con Luis? —Walter la miró con una mezcla de reproche y curiosidad.
—No te preocupes por mis asuntos, señor Guzmán. Solo llévame al restaurante que está allí —dijo Mariana señalando un local cercano.
Después de un día tan agita