Desde el baño se escuchaba el sonido del agua.
Mariana echó un vistazo y luego cerró la puerta de golpe, deliberadamente.
El sonido se detuvo y una voz preguntó: —¿Es la señorita Chávez?
Mariana asintió y comenzó a inspeccionar la habitación, asegurándose de que no hubiera cámaras de vigilancia ni otras personas presentes.
Preguntó: —¿Dónde está el Ganoderma?
—El Ganoderma ya ha sido adjudicado —respondió en inglés, con prisa. —Mi asistente está enviándolo hacia aquí.
Mariana frunció el ceño al