Mariana se movía constantemente, haciendo sonar las campanitas en las cuerdas.
El individuo debajo, con una linterna débil, parecía haber notado algo mientras la movía de arriba abajo repetidamente.
Mariana miró hacia abajo y vio que la luz del coche apenas iluminaba la figura de un hombre.
Un destello de sorpresa cruzó sus ojos, y sus movimientos se detuvieron por un momento.
¿Esa persona...?
—¡Jefe, lo vi, es Walter! —exclamó de repente uno de los hombres.
Mariana se giró de inmediato, incrédu