Helena frunció el ceño, no estaba tranquila.
Pero Mariana la instó a salir, cediéndole el espacio.
Al ver a Helena, los familiares de la paciente estallaron: —¿Por qué sales tú también? ¿Qué experiencia tiene esa doctora? ¿Es competente?
—Les advierto, si algo le pasa a mi esposa, no los dejaré en paz.
El hombre levantó la voz y Mariana escuchó todo claramente.
Milena llegó apresuradamente, al escuchar la sarta de improperios preguntó: —¿Qué está pasando?
—¡Doctora Duarte, por fin llega usted! —