—¡Jimena, no te pases! —Serafín gritó furiosamente.
Jimena le lanzó una ojeada y replicó con indiferencia: —¿Cómo se merece llamar reto si no es estimulante?
Tras eso, movió la muñeca y le sonrió, aparentando ser muy ingenua.
Serafín arrugó el ceño con fuerza, apretando lentamente el puño derecho. Rara vez interactuaba con Jimena en otros tiempos, ¡pero hoy había conocido lo irracional que podía ser la hija de los López!
—Yo acepto.
Mariana dio un paso al frente, parándose frente a Jimena y mirá