Walter se quedó pasmado, sin poder pronunciar ni una palabra.
Nerea soltó un resoplido y lo reprendió con severidad: —¡Eres un tonto!
Walter reaccionó y, visiblemente molesto, le preguntó: —Abuela, ¿puedes dejar de meterte en nuestros asuntos?
—¡Mientras se trate del honor de la familia Guzmán, no puedo dejar de meterme! —respondió Nerea con firmeza, sin ceder ni un centímetro.
Los dos se quedaron frente a frente en el escenario, en un tenso enfrentamiento.
Walter, viendo que era su abuela quien