La situación en ese momento era como una flecha en el arco, lista para ser disparada.
El ambiente dentro del coche era extremadamente íntimo.
Sin darse cuenta, Mariana rasguñó el cuello de Walter con sus uñas, dejando una marca roja muy visible.
Justo cuando su ropa estaba a punto de ser arrancada, el celular de Walter sonó estrepitosamente en el coche silencioso.
Se quedó congelado, con los dedos todavía en el broche del sostén de Mariana.
Ese tono de llamada fue como una alarma que dispersó in