Mariana hizo una mueca; aunque no había escuchado toda la conversación, podía adivinar que estaban hablando mal de ella.
La noche anterior había bebido hasta emborracharse, y seguro que sus padres habían estado ocupados cuidándola otra vez.
Intentó deslizarse cuidadosamente hacia la sala de estar, pero Tobías la atrapó de inmediato.
Él resopló, y tras confirmar que Mariana estaba bien, tomó su maletín y se fue a trabajar.
—¡Ten cuidado en el camino, papá! —Mariana le recordó dulcemente, intentan