Cuando Walter regresó a la mansión, el reloj ya marcaba la una de la madrugada.
Se quitó la chaqueta y aflojó la corbata, pero notó que la casa estaba completamente en silencio. Intrigado, se dirigió al dormitorio, mirando a su alrededor, pero no encontró ningún rastro de Mariana.
Frunciendo el ceño, sacó su celular para llamarla, pero de repente vio el mensaje no enviado de la vez anterior.
Fue entonces que recordó que todavía estaba en la lista negra de Mariana.
Por primera vez, Walter se dio