Ella podía sentir que Walter realmente la amaba. Había visto a Walter cuando no se preocupaba por ella, y también cuando ignoraba sus sentimientos en favor de Jimena. Por eso estaba segura de que Walter había comenzado a amarla.
—Me estás provocando —dijo Leo, enfadado.
—Eres tú quien me está desafiando —respondió Walter con frialdad.
En su propio territorio, jugar con su mujer y decir esas cosas no era solo un desafío; era una humillación, ¿no?
—Leo —llamó Walter con calma—, tienes cinco minuto