—¡Ah!
—¡Dios mío! —La vendedora que había salido con Mariana se quedó completamente atónita.
—¡Bea! —gritó con todas sus fuerzas.
Conocía a esa chica, era la vendedora del local vecino, ¡Beatriz!
—¡El fuego es demasiado intenso, no podemos pasar! —dijo Mariana, con el rostro serio, agarrando con fuerza a ella que intentaba acercarse.
El fuego de esa tienda se acercaba rápidamente a ellas. Mariana tiró de Bea hacia la salida de emergencia.
—¿Dónde está? —preguntó Mariana, ya que no conocía bien e