Mariana volvió a mirar al hombre.
—Señor, al final solo estamos compitiendo de manera justa, por lo que no es correcto hablar así —respondió el hombre.
Walter se quedó sin palabras. ¿Qué derecho tenía él para competir en igualdad de condiciones?
No pudo evitar mirar a Mariana. ¿Acaso este tipo fue llamado por ella para provocarlo?
—Está bien. Señor, agradezco su interés, pero no estoy aquí sola, estoy con amigos. Espero que nos veamos de nuevo —dijo Mariana con cortesía, lo que realmente resulta