—¿Y tú qué piensas? —Jacob vació su copa de un trago.
Walter apretó los labios, con una expresión serena. —No voy a rendirme. ¿Qué está pensando ella?
Jacob se rio entre dientes. Bien, bien, el Walter obstinado de siempre.
Si Walter no se dio por vencido, la situación con Mariana se volvió complicada. Pero, la verdad, que Mariana y Walter hubieran llegado a este punto era sorprendente. Antes, Mariana era capaz de hacer cualquier cosa por Walter, pero ahora, que él realmente estaba tras de ella,