Lorena: [¿Recibiste las cosas? ¡Asegúrate de aprender bien en el hospital y no me avergüences!]
Mariana hizo una mueca y respondió: [Entendido, abuela, tranqui. ¡No te voy a decepcionar!]
Tobías: [Aunque no te hiciste cargo de la empresa, ¡no debes perder la presencia cuando estés fuera! ¡Papá tiene que respaldarte! Si el trabajo no va bien, regresa y hereda el negocio familiar.]
Al leer eso, Mariana sonrió y sus ojos se curvaron como lunas crecientes. Aunque se sintió un poco impotente, estaba