Jimena sonrió y preguntó de nuevo con cierta malicia en su tono de voz: —¿Y puedo llevarme algo para llevar?
Mariana frunció el ceño, tratando de averiguar qué pretendía.
Jimena la miró fijamente, ya burlándose para sus adentros. ¡Por supuesto que quería vengarse! Mariana le había tendido una trampa la última vez para que comprara tanto alcohol en el bar, y ella todavía no lo olvidaba.
A pesar de sus dudas, Mariana mantuvo una sonrisa cortés y dijo: —Pide lo que quieras, señorita López. Yo invit