Mariana sonrió ligeramente; no tenía interés en él, aunque su primera impresión cuando él entró en la sala había sido bastante buena.
—Lo siento, no es conveniente —ella rechazó.
El hombre frunció el ceño y sonrió. —¿No podemos agregarnos en WhatsApp entre compañeros de clase? ¿Tiene que haber un capital para agregarte en WhatsApp?
Mariana miró su rostro. Era una cara tan bonita y delicada. No parecía el tipo de persona que tramaba o tenía una expresión fea y desagradable, pero de alguna manera,