—Vamos, di la verdad. ¿Te casaste justo después de graduarte porque estabas embarazada? —uno de los chicos habló con agudeza.
Mariana estaba un poco sorprendida. ¿Cómo sabían tantos detalles del chisme?
La chica se sonrojó. Delante de treinta personas, ¿cómo podía responder a una pregunta tan directa?
—Oye, pero esto es una ronda de confesiones. Si no dices la verdad, bebes. Y si te emborrachas, quizás no puedas escuchar los grandes chismes de esta noche —le recordó Camilo a la chica.
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