Mariana guardó silencio. Aunque su madre no terminó de hablar, ella ya sabía a qué se refería: esa ruta era la muerte.
—Bueno, así es. Si no, ella afuera solo sería un problema. Con esa mente tan maliciosa, merece sufrir un poco.
Catalina estaba aún más enojada al hablar de Jimena. Si no fuera por ella, ¿cómo habría terminado tan mal el matrimonio de su hija?
¡Es la historia del granjero y la serpiente! La ayudó tanto en su momento, y ahora recibe una mordida a cambio. ¡Es realmente triste!
Mari