Mariana no pudo evitar sonreír ante la respuesta de Walter.
—¿Me estás amenazando? —preguntó, entrecerrando los ojos.
—Solo te estoy explicando los pros y los contras de nuestro acuerdo —respondió él.
Mariana se rió, preguntándose en qué se diferenciaba eso de una amenaza. Aunque no estaba del todo contenta, sacó el número de Walter.
—¿Está bien así? —le preguntó.
—Antes de que terminen los tres meses, no puedes bloquearme de nuevo —advirtió Walter.
Mariana decidió no prestarle atención. Pronto,