—No te preocupes, solo vine a ver a Walter. Mari, tú sabes que siempre sale a socializar y a beber mucho. Ahora que vive solo aquí, a veces me preocupa. ¡Temo que le pase algo! —Abril reía, claramente de buen humor.
Mariana asintió y bajó los escalones.
Al ver que en la cocina había señales de que se estaba cocinando, Abril se alegró aún más. —¿Hiciste el desayuno?
Mariana asintió. —Tengo cosas que hacer más tarde, así que solo comeré un poco.
—Está bien. Tener a una mujer en casa es diferente.