Mariana se sorprendió al encontrarse con sus antiguos compañeros en el bar. Cuando regresó a su asiento, notó que Walter ya no tenía más bebida. Había estado bebiendo mucho.
Decidida a irse, Mariana intentó levantarse, pero Walter la detuvo agarrando su brazo.
La luz del bar era tenue, y ella se encontraba de pie junto a él, uno sentado y el otro de pie, con expresiones de frustración y resignación.
—¿Solo son desconocidos? ¿Ni siquiera quieres reconocer que son amigos? —preguntó Walter, con un